Contratar quien te haga la web es una de esas decisiones que parecen técnicas y en realidad son de confianza. Vas a entregarle a alguien la cara pública de tu negocio, y en muchos casos también el dominio, el hosting y las casillas de correo. Si sale mal, no perdés solo plata: perdés meses.

Estas son las nueve preguntas que conviene hacer antes de firmar. No hace falta que sepas nada técnico: alcanza con escuchar si la respuesta es clara o es una nube de palabras.

1. ¿El dominio y el hosting quedan a mi nombre?

La única respuesta aceptable es que sí. Tu dominio es tu marca; si queda registrado a nombre del proveedor, no sos dueño de tu propia dirección.

Es la causa número uno de conflictos feos en este rubro: el día que querés cambiar de proveedor, descubrís que no podés llevarte nada. Pedí que quede por escrito.

2. Si mañana me voy, ¿me llevo el sitio?

Preguntá en qué tecnología está hecho y si podés exportarlo. Un sitio en WordPress o en un framework estándar se migra. Un sitio atado a una plataforma propietaria del estudio, no: si te vas, empezás de cero.

No es que las plataformas cerradas sean una estafa. Es que tenés que saber que estás alquilando, no comprando.

3. ¿Quién va a hacer el trabajo, concretamente?

Si hablás con un vendedor, preguntá quién diseña y quién programa, y si vas a poder hablar con esa persona durante el proyecto.

El teléfono descompuesto entre vos, el ejecutivo de cuenta y un equipo que nunca escuchó tu explicación es donde se pierden los proyectos. No es un problema de talento: es un problema de traducción.

4. ¿Puedo ver tres trabajos suyos y hablar con esos clientes?

Un portfolio es una selección optimista, por definición. Pedir hablar con un cliente real cambia todo: preguntale si se cumplieron los plazos, si aparecieron costos que no estaban, y cómo responden cuando algo se rompe seis meses después.

Un proveedor con buenos antecedentes te va a dar contactos sin dudarlo.

5. ¿Qué pasa el mes 13?

Muchos presupuestos incluyen “hosting y dominio el primer año” y no aclaran qué pasa después. Preguntá el número exacto del mantenimiento mensual y qué incluye: ¿actualizaciones de seguridad? ¿copias de respaldo? ¿cambios de contenido? ¿cuántos por mes?

Una web sin mantenimiento es una web que en dos años está desactualizada, y en tres es una puerta abierta. Que el abono exista no es un cargo extra: es parte del costo real de tener una web.

6. ¿Incluye que me encuentren, o solo que la web exista?

Son dos trabajos distintos y muchos presupuestos solo cotizan el primero. Preguntá específicamente por:

7. ¿Voy a poder editar el contenido yo?

Pedí ver el panel de administración de un sitio ya entregado. Si para cambiar un teléfono o subir una foto tenés que abrir un ticket y esperar, con el tiempo vas a dejar de actualizar la web. Y una web que no se actualiza deja de posicionar.

8. ¿Cuál es el plazo, y qué lo puede atrasar?

La respuesta honesta a esta pregunta casi siempre es la misma: el contenido. Textos, fotos, logo en buena calidad, accesos. El 80% de los proyectos que se atrasan, se atrasan esperando material del cliente.

Un buen proveedor te lo advierte de entrada y te da una lista concreta de lo que necesita. Uno que te promete una fecha sin mencionar tu parte, o no tiene experiencia o te está diciendo lo que querés escuchar.

9. ¿Qué pasa si algo se rompe un sábado?

Preguntá el canal concreto y el tiempo de respuesta comprometido. “Mandanos un mail” no es una respuesta cuando tu tienda está caída.

Señales de alarma que conviene no ignorar

La pregunta que realmente importa

Después de las nueve preguntas técnicas, queda una sola: ¿esta persona entendió mi negocio?

Podés contratar al mejor programador del país y terminar con una web que no le habla a tus clientes. La parte difícil de este trabajo no es técnica: es entender a quién le estás hablando y qué necesita escuchar para confiar en vos.

Por eso en Kalos MK la primera conversación es sobre tu negocio, no sobre tecnología. Si querés tenerla, escribinos por WhatsApp o agendá una videollamada de 15 minutos. Y si después de charlar te conviene otro proveedor, te lo vamos a decir.

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